Pujanza, amor y disciplina en un hogar remoto
Cielo Osorio, madre de tres hijos, y Melissa García, su hija de 19 años, narran acerca de la estructura, roles y dinámicas de autoridad que manejan internamente en su hogar, liderado por una figura materna.
Las familias, hoy en día, presentan variedades en su composición y vivencias. El pasado 4 de marzo fue el día perfecto, para un oportuno encuentro con la Familia García Osorio; una compuesta por tres hijos, dos de ellos hombres y una mujer de tan solo 19 años, junto con sus dos padres, Cielo y su esposo Luis Fernando, quienes decidieron formar un hogar lleno de amor y afecto, pero debido a las circunstancias de la vida tuvieron que continuar la organización de esta familia en la distancia.
Melissa, Andrés Felipe (hermano mayor) y Diego Alejandro (hermano menor) son fruto del amor entre Cielo Osorio y Luis Fernando García, quien es militar retirado y vive, actualmente en Bogotá, sin embargo, ajusta sus horarios y visita a su familia en la Ciudad de la Eterna Primavera, cada quince días; Cielo, por su parte, distribuye su tiempo para ser madre, estudiante de gastronomía y, a su vez, cumplir con su trabajo relacionado a la seguridad social.
También, convive diariamente con sus hijos en una casa llena de calor de hogar, pulcritud, fe y amor, en medio de El Poblado, en Medellín; la misma vivienda que los recibió cuando llegaron a la ciudad hace cinco años, esta vez, sin la compañía de Luis Fernando. No obstante, la distancia y ausencia no fueron impedimentos para seguir cultivando la responsabilidad, disciplina, pero, sobre todo el amor por su familia y por Dios, quien no solo es el guía del hogar sino también, la fuente de fortaleza para los momentos no tan buenos que puedan atravesar, así lo afirmó Cielo Osorio.
El pasar de sus días se lleva con rutinas, repartición de labores en casa y constante toma de decisiones, de las cuales todos son partícipes. Alejandro (el hijo mayor) madruga todos los días para dirigirse al gimnasio y luego, llevar a su hermanito Diego al colegio, para así, seguir su día en su trabajo. De la misma manera, Melissa pasa su cotidianidad en la Universidad, algunos comienzan más temprano que otros, pero no hay día que brille por su ausencia. Por último, pero no menos importante, Cielo asiste martes y jueves a sus clases de gastronomía y los demás días se ocupa de su trabajo con ARL; empero, sus días son una toda una maratón pues la mayoría de las veces intenta "despachar" a sus hijos con sus estómagos llenos y corazones contentos, y el almuerzo empacado.
Los días son ajetreados pero las sonrisas no faltan, sus tres hijos siempre llegan a casa a buscar el calor de hogar, el abrazo y orientación de mamá. En medio de sus ocupaciones buscan siempre tenderse la mano y ayudarse el uno al otro para atenuar las cargas, sin embargo, Melissa afirma que recae la autoridad, primordialmente, sobre su madre. A su vez, añade que hay diferencias en las responsabilidades que se asumen con las actividades del hogar debido a la edad, no obstante, cada uno cumple y rol, y todos colaboran para que este mantenga aseado, en orden y limpio.
La toma de decisiones funciona de una manera un poco similar, sin embargo, presenta una cualidad distintiva siendo esta el consenso y diálogo con el padre, Luis Fernando, a quien sus hijos tildan de ser más flexible con determinados permisos, pero muy complaciente cuando está en Medellín. A pesar de ello, en algunos de los casos las llamadas con él terminan acompañadas de la frase "pregúntele a su mamá" o "lo que su mamá diga", cuenta Melissa.
– "Somos una familia de estar todos muy ocupaditos" - agrega Cielo.
Las dinámicas de poder han cambiado
- "Mis hijos los conozco mientras los tengo en mi casa"- afirma Cielo Osorio, quien también relata la transformación de las dinámicas de poder o autoridad en el tiempo, desde su infancia a la crianza y relación que tiene ella, con sus hijos hoy en día.
Cielo hace énfasis de un evidente cambio en las libertades, en la tecnología, en las oportunidades y en la comunicación, teniendo como referencia el hogar en el cal, creció. De acuerdo con el testimonio de Cielo, anteriormente había mayor libertad gracias a que residía en un municipio más pequeño, pese a ello, se trataban de libertades "más sanas" en relación con la exposición de peligros y nuevas aventuras que pueden acompañar a los jóvenes durante sus momentos de esparcimiento, actualmente.
En adición, Cielo agrega que, en su infancia, su familia también gozó de unión y confianza, sin embargo, la comunicación no era abierta y directa de padres a hijos; a su vez, cada hijo asumía un rol desde muy joven, especialmente los hermanos mayores, quienes solían tener autoridad y dominio sobre los menores, y de cierto modo, alguna influencia en las decisiones de sus padres respecto a los más pequeños.
Así también, la numerosidad y cantidad de hijos en las familias ha disminuido a lo largo de los años, y la diferencia de género en la delegación de actividades ya no se encuentra tan acentuada hoy en día.
No hay familia perfecta
Los obstáculos hacen parte del camino y en el hogar García Osorio, no son la excepción gracias a aquellas situaciones que han irrumpido la paz y tranquilidad con la que manejan su cotidianidad; circunstancias que los involucran a todos, pero que afectan especialmente a los padres, Cielo y Luis Fernando, en relación con la crianza de sus hijos.
La soledad visita la vida de Cielo de manera esporádica, sobre todo cuando se trata del apersonamiento de situaciones complejas respecto a sus hijos, ya que, en varias ocasiones, el poder de decisión y responsabilidad recae, absolutamente, sobre ella. La pandemia, el primer novio de Melissa o "el momento de locura" de Andrés Fernando en su adolescencia, son los momentos que describe Cielo como más engorrosos desde que viven sin Luis Fernando.
Desde otra perspectiva, Melissa comenta la existencia de choques con las normas estipuladas en la casa, cuando su padre se encuentra, así como la perdida de autoridad que pueda tener debido a su ausencia. –"No podemos decir que somos la familia perfecta, porque como en todo hogar, se presentan problemas" – señala Cielo.
Sin embargo, hay ocasiones en las que es Andrés Fernando, el hermano mayor, quien cumple el papel de la figura masculina en el hogar, da esa voz de aliento para sus hermanos y el apoyo para su madre.
La distancia y el tiempo es otro factor que acecha también la vida de la Familia García Osorio, pues su padre, quien, como ya se mencionó anteriormente es militar retirado, no cuenta con la misma disponibilidad de horarios que su esposa Cielo o que sus hijos, por lo cual, se les dificulta planear un paseo o coincidir con tiempos vacacionales.
Actualmente, aseguran que no dejarán de hacer las cosas por la ausencia de su padre, pero guardan la esperanza de que él pueda volver a convivir tiempo completo con ellos.
- "Aprendimos a ser más unidos nosotros cuatro. Y, cuando mi papá está, valoramos mucho el tiempo y los momentos"- finaliza Melissa García.


