Transformación de las dinámicas de autoridad en la familia
Bienvenidos a este paso por la institución más antigua que ha existido: la familia. Conoce con nosotros ¿Cuáles son los elementos diferenciadores de la transformación de las dinámicas de autoridad en la familia, representadas en los roles y los modelos de autoridad, entre las familias nucleares y monoparentales?
Lo que debe saber antes de empezar
Descubre cómo lo hicimos
Para el desarrollo de esta investigación, utilizamos diversas técnicas de exploración de datos, como: Entrevistas, seguimientos de prensa, preparación conceptual etc. Las entrevistas fueron aplicadas a una familia monoparental y una nuclear, donde detallamos su diario vivir y las experiencias individuales de cada uno de los miembros en las dinámicas familiares.
Estas fueron muy útiles para resaltar la diversidad que hay dentro de las diferentes familias de la comunidad de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Pontificia Bolivariana. También podrás encontrar una entrevista informativa a Adriana María Mora, una de las trabajadoras social de UPB, especialista en familia y terapia familiar sistémica para esclarecer los intrincados tipos de dinámicas familiares.
Es un placer presentar a la Familia García Osorio (Monoparental), Familia Arbeláez Aristiábal (Nuclear) y la reconocida Trabajadora Social de la Universidad Pontificia Bolivariana Adriana Mora, acercarse a la realidad de estas familias es el primer paso para la construcción de una respuesta.
Las dinámicas de autoridad en las familias permiten clasificarlas, de acuerdo a los roles que cumpla cada individuo, ya sea: dominante o dominado. Según Maria Cristina Duque, trabajadora social de la Universidad De Antioquia, establece los siguientes modelos de autoridad. En un primer momento, se hace presente el modelo autoritario y, es en donde los padres son sobre-protectores, intentan controlar su entorno y son los únicos que tienen una participación activa en la toma de decisiones respecto a la familia.
Dinámica democrática: dispone de la toma de decisiones de una forma consensuada, dónde interviene la voluntad de las dos partes (padre e hijo) o quien haga las veces de autoridad y los hijo(s). Dinámica permisiva: se hace evidente en la falta de presencia por parte de los padres, lo cual, otorga todo tipo de autoridad o poder en el hijo. Dinámica autoritaria: es aquella donde solamente interviene la voluntad del padre o la madre, no hay un consenso, no se pide la opinión de los hijos y son los roles de autoridad, quienes toman la desición definitiva. Finalmente, la dinámica inconsciente: se presenta cuando los padres exigen a sus hijos cosas que ni ellos mismos están dando.
Lo anterior nos permite comprender cómo "pequeñas acciones" empiezan a materializar o dimensionar las dinámicas al interior de la familia. Desde la toma de decisiones, la presencia o no de los padres y el mecanismo consensual que se tenga entre padre e hijos. Podría decirse, que la familia es la demostración de poder y autoridad que se manifiesta en la vida del hombre desde un primer momento. Hasta el punto de adaptarlo y apropiarse de él, que deja de llamarlo autoridad; simplemente dándole el nombre de padres y acudiendo al respeto que moral, social y tradicional se les debe a estos.

Las etnografía fue enfocada en describir lo que observábamos durante las entrevistas. Esta nos brindó la oportunidad de acercarnos a la realidad del las familias para obtener información acerca de la pregunta de investigación y para comprender e interpretar la realidad observada. Tener la oportunidad de acercarnos de forma personal a sus casas, a su itimidad, su hogar y su familia nos permitió evidenciar la importancia de reconcer las dinámicas de autoridad que compone cada familia.
Así fue como todo empezó
Pujanza, amor y disciplina en un hogar remoto
Nervios que no fueron suficientes
El pasado tres de marzo fue el momento oportuno para encontrarnos con la familia García Osorio. Era sábado, hacía sol, el viento se hacía sentir en nuestros cabellos y un hermoso cielo azulado fue la cereza del ponqué para acompañar este día.
Una libreta, un lapicero, el teléfono con carga y la cámara. Sí, ¡Todo listo! Los pelos se nos ponían de punta y los nervios, tampoco faltaron, este sería el primer acercamiento con una familia, imposible no estar ansiosas, ¿no?, sin embargo, con la frente en alto y una sonrisa, llegamos a nuestra cita acordada.
El reloj marcaba las 12:50 p.m., cuando nos encontramos las tres en la portería del edificio donde reside la familia García Osorio, ubicado en la unidad residencial Bronce, donde está en un hogar caluroso y tranquilo en medio del Poblado. La tranquilidad del lugar es bastante peculiar y escaso de encontrar, está rodeado por un paisaje natural que denota el color verde del mismo y los lujosos carros que circulan por el lugar no pasar por desapercibidos.
El guarda de seguridad de la unidad, se mostró atento y amable, dejándonos pasar enseguida, claramente después de identificarnos y manifestándole el motivo de nuestra presencia en el lugar. Toro, como era su apellido, nos dio las indicaciones de cómo llegar al apartamento, aparentemente, de una forma clara para él. Sin embargo, no para nosotras, pues recorrimos dos torres en búsqueda de la casa y tuvimos que acudir a preguntarle a un vecino que se encontraba en el ascensor, quien amablemente no indico como llegar. No tener sentido de ubicación, no fue un impedimento para cumplir con la hora estipulada, a la 1:00 p. m., Melissa García, nos abrió con una sonrisa la puerta de su hogar.
El recibimiento fue caluroso y dulce. Como tradicionales colombianas saludamos de abrazo y beso en la mejilla, y junto a él, un delicioso pan de chocolate que llevamos como presente para endulzar la tarde. El apartamento lucía impecable, de inmediato, se impplanto la impresión de ser pulcros y organizados, o quizá, como dirían nuestras madres: "con una mamá encima que los ponga a marchar finito". Melissa, colocó el pan sobre la mesa del comedor, mientras esperábamos a que su madre, Cielo Osorio, saliera. Sin embargo, un peludito de cuatro patas recibió con mayor confianza y afecto la grata entrevista, pues durante ella, no se despegó de los pies de Camacho, una de las entrevistadoras.
Tan pronto Cielo Osorio estuvo lista, comenzamos la charla "oficialmente". Así que: ¡Luces, cámara y acción! Los nervios y ansiedad se fueron tan pronto iniciamos la conversación, haciéndonos sentir como en una charla de un par de amigas. Cielo, habla orgullosa de su familia, se organiza el cabello, toma aire y recuerda con emoción cada historia sin dejar ningún detalle de lado.
Cielo y Melissa, narran situaciones cotidianas muy similares a las nuestras, quizá fuimos las verdaderas "Señoras del Poblado", que se sientan a hablar de las vicisitudes de la vida cualquier tarde, pero esta era una tarde soleada de marzo. No median el tiempo de habalr cuando de les haciamos preguntas de como funciona su familia internamente, y mucho menos Cielo, quien hablar con voz firme y segura de la crianza que le ha dado a sus hijos.
En medio de la conversación, conocimos a Diego Alejandro (el hermano menor), quien saludó con timidez y luego, le preguntó algo a su madre en voz baja, para así, disponerse posteriormente a jugar videojuegos en el televisor, encontrado en la sala del apartamento. Es decir, a muy poca distancia de donde nos encontrábamos realizando la entrevista, nunca fue un factor de distracción, puesto que, Andrés sabía que debía guardar la compostura frente a la situación en cuestión. (Entrevista)
Melissa, un poco más recatada que su madre, se tomaba el tiempo de pensar sus intervenciones. Mientras que, Cielo Osorio, se mostraba segura y con claridad de lo que nos narraba. Ambas se miraban y se notaba cierta complicidad de madre e hija, tanto así que Melissa habla de su madre como la mayor inspiración y a quien ella siempre acude para las decisiones que debetomar. En un ir y venir de historias, salieron también unas cuantas verdades, como aquel viaje que recuerda Melisa, su mamá no la dejo realizar en compañía de su novio o, simplemente, el papal que casa uno de sus hermanos tenía dentro de la casa.
La entrevista iba llegando a su fin, y Cielo, quien insistía en que nada se nos pasara por alto, guarda por unos cuantos segundos silencio y pasado esto, nos menciona que quisiera terminar diciendo algo, a lo que claramente atendimos con cuidadosa atención. Nos mira, observa a Melissa y manifiesta que aunque sus hijos sean adultos y tengan muchos años, ella siempre estará para ellos y para ser su polo a tierra.

Melissa, hablando a nombre propio y al de sus hermanos, con cierta nostalgia agradece el papel que ha cumplido su madre. Sin embargo, recuerda con gratitud a su padre. Toma un poco de agua, se acomoda el cabello, se le escapa un pequeño suspiro y menciona brevemente lo difícil que ha sido toda la situación respecto a su padre, las cosas que han dejado de hacer por su ausencia y como han cambiado las dinámicas. Agradece a Cielo por lo valiente que ha sido, habla de su hermano mayor con respeto y después de evitarlo toda la entrevista, menciona que su hermano ha sido quien ha adquirido el papel de padre. Y mirando a Cielo, hace la salvedad de lo difícil que ha sido para ella aceptar ese cambio de roles.
El tiempo se pasó volando, como expresaríamos coloquialmente. La conversación culminó con total éxito y agrado. Nos dispusimos a tomarles algunas fotografías mientras agradecíamos por su tiempo y por la oportunidad de compartir su cotidianidad, y unos deliciosos alfajores con nosotras, tres intrusas en la vida de la Familia García Osorio. El reloj marcaba las 2:20 p.m. cuando salíamos del apartamento con la misma sonrisa (esta vez de oreja a oreja) que con la que habíamos llegado.
Familia Aristizábal Arbeláez
Al tocar la puerta, quien abre es el padre de Ana, Sergio Arbelaez, con una cara amable aun cuando no sabía quiénes éramos. Sergio nos invita entrar y recibe los regalos que llevamos para ellos, la entrada de la casa es un pasillo largo que llega hasta la sala y la cocina, en medio están las escaleras para el segundo piso donde están las habitaciones de los padres y el hermano menor de Ana, y las escaleras para el tercer piso donde está la habitación de Ana Sofía.
Desde la entrada, la casa se ve limpia y organizada, las paredes son de color marfil y el piso es de madera, la única sospecha que resalta a la vista de que tienen un niño pequeño es la variedad de dibujos a lápiz, crayola y acuarela que decoran el refrigerador que se ve en la entrada de la cocina. En la cocina se encuentra Pilar, madre de familia, Sergio se le acerca para entregar nuestro regalo, buñuelos con queso para el algo, Pilar nos agradece, un poco menos expresiva que su esposo pero igual de cordial, y se dispone a preparar chocolate para acompañar él algo.
Sergio nos invita a sentarnos en la mesa del comedor, donde no hay nadie, pero se pueden notar algunas marcas que delatan el almuerzo de horas antes, cómo que los individuales aún están puestos, y hay pequeños residuos de arroz alrededor de la mesa, sospechamos que allí es donde se sienta el menor de la casa. Tomamos asiento con algunas sillas extra que Sergio fue a buscar para nosotras mientras Ana baja con su hermano menor, Vicente, en brazos. Nos saluda con la misma efusividad que su padre y se sienta con nosotras en la mesa, en la silla contigua a la que tomó su papá, a su lado, ella ayuda a Vicente a sentarse, quien no nos saluda por timidez.
Rápidamente, Pilar llega a la mesa con la bandeja de buñuelos recién calentados y en un solo movimiento vuelve a la cocina por las bebidas que había preparado para todos. Se encargó de acomodar la mesa sin la ayuda de nadie. Cuando Pilar finalmente se sentó, Sergio tomó el primer buñuelo, mientras que la madre tomó dos buñuelos y se los entregó a cada uno de sus hijos. Hizo lo mismo con nosotras, insistiendo en que había suficiente para todos. Finalmente, Pilar cogió un buñuelo para ella misma.
Comenzamos con la entrevista, toda la familia, menos el niño de 4 años, comenzaron a responder las preguntas, el niño se veía impaciente por levantarse de la mesa, su madre no tardó en notarlo, se excusó un segundo para ir a recoger un juguete para Vicente, su hija mayor no pareció conforme con que su madre hiciera eso pues de inmediato le lanzó un comentario reprimiendo el privilegio de su hermano de poder jugar con algo en la mesa mientras ella tiene prohibido sacar su celular, Pilar, quien parece haber tenido esta conversación mil veces le responde a Ana que ella ya no es una niña, dando por finalizada la conversación. Sergio no se inmuta por la conversación, sigue con su comida.
Pilar vuelve a la mesa con un cubo de Rubik para su hijo menor. Y continuamos con las preguntas, a medida que avanzamos, la familia comienza a tomar turnos para responder, no se interrumpen entre sí. Intentamos lanzar las preguntas al aire para evitar que los entrevistados se sintieran influenciados por nosotras de tomar la palabra, lo que dio resultado, pues las respuestas fueron muy diversas entre ellos. De las 15 preguntas que se plantearon, 6 fueron respondidas por Pilar principalmente, 5 por Ana y 4 por Sergio.
Durante la entrevista y la comida que compartimos con la familia, pudimos identificar varias manifestaciones de autoridad entre ellos, la mayoría de un carácter permisivo por parte de los padres. En cuestiones de rol, pudimos identificar que la madre Pilar es el personaje dominante en la relación con sus hijos, mientras que en su relación de pareja Sergio es un quien parece ser el dominante.
Un giro concluyente...
Con un giro de 180 grados y una perspectiva distinta al tema, dada por Laura Zapata, trabajadora social con maestría en Terapia familiar, y actual docente de posgrados de Derecho familiar, e investigadora de familias y salud mental. Laura es una analogía de una fotografía tomada desde un ángulo diferente para encontrar la esencia del ser, sin embargo, lo anterior se evidenció en sus conocimientos compartidos con nosotras, ofreciendo una cosmovisión peculiar del tema.
Laura, con su alegre forma de ser accedió a la entrevista, en donde, nos comentó que los patrones de poder no varían pues estos son dependientes de la estructuración interna de cada familia. Sin embargo, asegura que tiempos atrás se daba la existencia de familias hegemónicas, dominadas por el patriarcado o matriarcado. No obstante, los modelos de autoridad trascienden a lo largo de los años teniendo en cuenta la organización interna de cada una de ellas, mencionando la actual transgresión de jerarquías por parte de los hijos, así como la delegación de ocupaciones no correspondientes a ellos (los hijos).
Laura señala la revaluación de los patrones de comportamiento, pues no existe patrón universal ni conductual que pueda generalizar el funcionamiento de todas las familias, pero resultan importantes las trayectorias vitales, es decir, el análisis familiar desde su historia.
A pesar de hablar de la imposibilidad de universalización de los patrones comportamentales existentes en las distribución del poder en las familias, Laura menciona la presencia de límites, los cuales son impuestos por una jerarquía que para su eficaz funcionamiento requiere de comunicación. Por último, es menester resaltar la influencia de las dinámicas de autoridad de la familia en la sociedad porque nos encontramos en una comunidad compuesta por familias, por lo tanto, la mayoría de las veces, seguimos esquemas preestablecidos.
Sobre nosotras

Estudiante con tercer semestre en curso del pregrado Comunicación social -Periodismo, en la Universidad Pontificia Bolivariana. Lunática por creencia y llanera de nacimiento; apasionada por su cultura y sus raíces, destaca la influencia de la influencia y directa relación establecida entre la familia, y las dinámicas de autoridad que internamente cada una de ellas pueda establecer; con el contexto cultural en el cual se encuentran las familias. Resultando como factor determinante e influyente, sin el objetivo universalizar patrones comportamentales, sino de instituir ejemplares que estatuyen cultural, social y moralmente el actuar de un individuo frente a la sociedad.

Estudiante de tercer semestre de Comunicación social - Periodismo, en la Universidad Pontificia Bolivariana. A través del presente proyecto investigativo, resalto la presencia de las dinámicas de autoridad en cada ámbito social, teniendo como base para el individuo y su primer acercamiento, y seguimiento de patrones comportamentales con el fin de lograr el funcionamiento de un sistema.
Si bien es cierto, destaco en mí la creatividad y capacidad para generar nuevas propuestas que contrarresten la monotonía de lo estructural, se trató de un trabajo desafiante gracias a la comprensión e indagación que se le brindaba a cada familia entrevistada.

Estudiante de Comunicación Social y Periodimos en la Universidad Pontificia Bolivariana y estudiante de derecho en la Institución Universitaria de Envigado. Destaco del trabajo investigativo los conocimientos adquiridos a partir de las experiencias y acercamientos con las familias y profesionales que nos acompañaron en todo este proceso.
La familia es de las instituciones más antiguas, es la base de la construcción social, el poder y la autoridad. Es por ello, que este trabjo cobra relevancia, comprender como se maneja la autoridad desde su origen permite hablar de esta, desde una mirada crítica y real de lo que este componente significa en el contexto social al que hoy nos enfrentamos.





